Almedinilla, situada en los límites de la Sierra, la Vega y el Olivar, herido felizmente por el río Caicena y coronado majestuosamente por el Cerro de la Cruz, ocupa la cara Norte de una ladera de roca, de almendro, de tomillo, de chaparro, de cuevas... y mira, al Este, a la impresionante villa romana de El Ruedo. El Ruedo conserva en el interior de sus altos muros pinturas parietales y mosaicos de bella factura. Singular estancia es el hipocaustum (habitación caliente) que -en su época- cubría todas sus paredes y techo abovedado con pinturas donde predominaban los motivos arquitectónicos.
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